Matrimonio entre personas del mismo sexo: Rajoy, espera

El matrimonio entre personas del mismo sexo fue una promesa electoral del PSOE, “posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo y el ejercicio de cuantos derechos conlleva”. El 30 de junio de 2004, el ministro de Justicia, López Aguilar, anunció que el Congreso de los Diputados había aprobado provisionalmente una proposición de ley para extender el derecho de matrimonio a las parejas del mismo sexo. Esto cumpliría con una promesa realizada por el presidente Zapatero. La ley se aprobó por 183 votos a favor, 136 en contra y 3 abstenciones. Inmediatamente después de la votación Zapatero pidió hablar y dijo que ahora “España es un país más decente”. Hace siete años el casamiento entre personas del mismo sexo era posible sólo en tres países, actualmente en más de diez. Más de 50.000 personas en España han legalizado sus relaciones de pareja, amorosas. Sus amores son reconocidos por el Estado, como si fueran heterosexuales, y en cuanto el rechazo social va disminuyendo, escandalizan a pocas personas.

Sólo los sectores más conservadores se siguen indignando: el matrimonio gay les horroriza más que la pederastia. El Partido Popular, entonces, se apresuró a recurrir esta ley ante el Tribunal Constitucional, 50 diputados populares, el 30.9.2005, presentaron un recurso de inconstitucionalidad. Algunos diputados del P.P. evidenciaron su disconformidad y en la votación se pronunciaron a favor o se ausentaron. Para el P.P. el T.C. es una “tercera cámara legislativa” y en cuanto una ley aprobada por el parlamento no les gusta recurren a esta estrategia para dificultar su puesta en vigor “con todas las de la ley”. Y, de tal forma, pesa sobre los beneficiarios de las mismas, una espada de Damocles sobre sus cabezas y derechos obtenidos.

A todo esto Rajoy no retira el recurso y espera: la ambigüedad es una de sus señas de identidad más característica. Su actitud frente al matrimonio “contra natura” (como la suma de peras y manzanas enunciada por la inefable Ana Botella), no obstante, le ha granjeado algunas simpatías curiosas que hablan de una insólita “Alianza de civilizaciones” que ZP ni sospechó: el líder de los islamistas marroquíes, ganadores de las recientes elecciones en ese país, manifestó a los medios de comunicación que él y Rajoy se parecían en dos cosas: “los dos usamos barba y los dos estamos en contra del matrimonio gay”. Por lo visto Dios (Jehová o Alá, tanto monta, monta tanto) los cría y ellos se juntan a pesar de Perejil. Los obispos católicos, con barba o sin barba, también rechazan esta ley. Para el Vaticano es el fin de la familia. Se refieren, por supuesto, a la tradicional familia patriarcal en la que la mujer debe obedecer al marido y donde yacer varón con varón es anatema.

El tan vaticinado fin de la familia no se ha producido, puede que, paradójicamente, quizá se haya fortalecido la institución y un sector significativo de la población se ha incorporado a la misma. Además estos matrimonios de nuevo cuño crían hijas e hijos (demostrando que a estos para nada les perjudica vivir con dos madres o dos padres) y ayudan de paso al crecimiento demográfico. A todo esto Rouco declara que reza para que a Rajoy le vaya bien y la Conferencia Episcopal manifiesta que no le dirá al Gobierno lo que tiene que hacer. Curioso: qué diferencia con la actitud que tuvieron con el agnóstico Zapatero. No lo quemaron porque ya no se puede. Si el T.C. declara estos matrimonios ilegales, sin efecto, ¿sucederá como cuando el franquismo anuló los divorcios que se produjeron durante la República?

El movimiento de gays, de lesbianas, de transexuales, de bisexuales, ha entregado al T.C.un documento pidiendo que no postergue más su pronunciamiento. No soportan vivir en la incertidumbre bajo una espada de Damocles que se parece mucho a aquella otra, flamígera, empuñada por los ángeles para expulsar del Edén a los curiosos y desobedientes Adán y Eva.

Lo que está dañando a la familia, a todas, es la crisis: familias en la que ninguno de sus miembros trabaja, imposibilidad de pagar hipotecas o alquileres, y no pocas sin acceso a la alimentación, recurriendo a las onegés. Finalmente conviene recordar que militantes populares de Madrid, Valencia y de otras comunidades autónomas, del mismo sexo, se casaron públicamente y que su partido no consideró oportuno hacer comentario alguno e, incluso, muchos peperos y peperas se pusieron de punta en blanco para asistir al banquete de bodas.

Héctor Anabitarte

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s